.
5 septiembre, 2016

Entrenamiento concurrente de fuerza y resistencia

Levantamiento de pesas

El tenis se trata de un deporte de características acíclicas donde se requieren elevados niveles de fuerza para la ejecución de acciones motrices y técnicas explosivas pero simultáneamente es necesaria una buena capacidad aeróbica que permita al jugador de tenis una recuperación adecuada entre puntos y soportar el esfuerzo que exige la disputa de un partido.

Por tanto, se requieren mejorar ambas capacidades para un buen rendimiento deportivo, y es en este punto donde empiezan los problemas y verdaderos quebraderos de cabeza para el preparador físico, debido a que el entrenamiento de fuerza y resistencia puede dar lugar al fenómeno conocido como de interferencia.

 

¿Qué es la interferencia?

Se conoce como fenómeno de interferencia a la disminución de la capacidad de fuerza como consecuencia del entrenamiento concurrente de resistencia. Es decir, si entrenamos de forma simultánea fuerza y resistencia la mejora de la fuerza es inferior a la que se produce con el mismo entrenamiento pero realizado de manera aislada.

Existen multitud de estudios (Hickson 1980, Dudley an Djamil 1985, Hunter et al.,1987, Kraemer et al.,1995…) que concluyen que, efectivamente, si se desarrollan la fuerza y resistencia en un mismo periodo las ganancias de fuerza ser verán comprometidas. Si bien es cierto que encontramos otra serie de estudios (Sale et al.,1990, Bell et al.,1991, McCarthy et al.,1995…) que no hallan interferencia en el desarrollo de la resistencia y fuerza, parece ser, que existe mayor evidencia hacia la existencia del fenómeno de interferencia.

Hipótesis

Algunas hipótesis que se han vertido para explicar este fenómeno tienen que ver con que las adaptaciones al entrenamiento físico son altamente específicas al modo de actividad realizado. Tenemos que:

El entrenamiento típico de fuerza realizado con intensidades medias y altas con un número reducido de repeticiones por serie, produce:

  • Una reducción de la densidad mitocondrial, capilar y de la actividad de las enzimas oxidativas.
  • Incremento de la capacidad contráctil
  • Transformación de las fibras IIb a IIa.

Mientras que el entrenamiento de resistencia produce adaptaciones prácticamente opuestas

  • Aumento de la actividad de las enzimas oxidativas, aumento de la densidad mitocondrial y capilar
  • Reducción de la capacidad contráctil
  • Posible transformación de las fibras tipo II a I

La hipótesis aguda, propone que la fatiga residual producida por el esfuerzo previo de resistencia perjudica a la capacidad de producir fuerza. El grado de interferencia dependerá de la magnitud del esfuerzo realizado en el ejercicio de resistencia y el tiempo de recuperación antes del entrenamiento de fuerza.

Otras investigaciones, indican que la capacidad neuromuscular de producir fuerza disminuye después de realizar un gran volumen de entrenamiento aeróbico. Se disminuye el desarrollo de la fuerza explosiva afectando a las adaptaciones neurales y la activación de los músculos entrenados.

Otra hipótesis muy interesante es la que indica como responsable del fenómeno de interferencia las posibles interacciones entre las vías de señalización. Esta hipótesis será desarrollada en un artículo de forma más precisa debido a su complejidad. De forma somera, se indica que existe una activación antagónica entre los mecanismos de señalización intracelular que median las adaptaciones músculo esqueléticas. Según esta teoría el entrenamiento de resistencia inhibe un mecanismo de señalización de carácter anábolico en las fibras musculares.

Por último citar el factor hormonal: sabemos que el entrenamiento de resistencia produce una elevación de los niveles de cortisol que puede llevar a una degradación de proteínas musculares y la posible reducción del nivel de testosterona y la síntesis de proteínas.

Compatibilidad del entrenamiento de la resistencia y fuerza

Parece claro, que si queremos obtener una forma física elevada en los niveles de fuerza y resistencia es necesario organizar el entrenamiento para evitar en la medida de lo posible los efectos negativos del fenómeno de interferencia

A este respecto, es muy interesante la propuesta realizada por Docherty y Sporer (2000), a partir de los estudios realizados han propuesto un modelo de trabajo para evitar y/o minimizar los efectos de interferencia.

Docherty y Sporer

Si nos fijamos con atención al modelo, las menores interferencias se producirán cuando se realizan entrenamientos de carácter neuromusucular conjuntamente con entrenamientos aeróbicos mientras que la máxima interferencia se produce con entrenamientos de hipertrofia muscular y trabajo en la zona de potencia aeróbica o máximo consumo de oxigeno.

Además, para evitar el efecto que la fatiga del entrenamiento de resistencia tiene sobre el entrenamiento de fuerza parece recomendable, separar en la medida lo posible los entrenamientos de fuerza y de resistencia cuando se producen en el mismo día, siendo preferible separar en días diferentes ambos entrenamientos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *