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5 agosto, 2016

Alteraciones del movimiento y prevención de lesiones

Alteraciones del movimiento

En la actualidad existe una mayor profesionalización en el ámbito de las ciencias de la actividad física y el deporte, los entrenadores y preparadores físicos intentan individualizar al máximo los programas de entrenamiento por lo que realizan diferentes test de condición física para adaptar la carga de entrenamiento a las características individuales de los deportistas. Es práctica habitual que se realicen tests de fuerza máxima, de la aptitud cardiovascular, velocidad, etc. No obstante, todavía observo que existe un factor que resulta clave a valorar y que pocos entrenadores tienen en consideración como es el funcionamiento del cuerpo durante la realización de actividad física.

¿Por qué es tan importante esta valoración?

Fundamentalmente para detectar desequilibrios musculares y problemas de control motor que pueden desencadenar en una posible lesión. Tenemos que tener en cuenta que las lesiones tienen lugar cuando se produce una disfunción a nivel articular. Es decir, si existe una incorrecta alineación corporal o los músculos encargados en su estabilización ante la aplicación de cargas no se activan correctamente, el movimiento articular no será el adecuado constituyéndose en un riesgo elevado de sufrir en un futuro una posible lesión.

Veamos con un ejemplo la importancia de este tipo de valoración.

Supongamos que somos los encargados de realizar la preparación física de un grupo de jugadoras de tenis. Hemos acabado de realizar la pretemporada y nos encontramos durante la fase de competición y durante la disputa de un partido, una jugadora durante un cambio de dirección cae al suelo como consecuencia que ha sufrido una rotura del ligamento cruzado anterior.

Podríamos responsabilizar de esta lesión al infortunio y la mala suerte, pero como profesionales deberíamos plantearnos si en realidad hemos realizado nuestro trabajo adecuadamente. No hay que olvidar, que como preparadores físicos tenemos dos objetivos clave, por un lado incrementar las prestaciones físicas y por otro lado reducir al máximo el riesgo de padecer lesiones.

Volviendo al caso que nos ocupa, antes de realizar el programa de preparación física, deberemos tener en cuenta un factor fundamenta y obvio; nos encontramos ante una mujer y por tanto que su anatomía es ligeramente diferente a la masculina en lo que concierne al miembro inferior. Esta obviedad, muchas veces es pasada por alto y se aplican los mismos programas físicos a hombres y mujeres. Recordemos que las mujeres tienen un máyor ángulo Q que incrementa el valgo de rodilla, siendo este un aspecto crucial a considerar.

¿Pero que importancia tiene el valgo de rodilla?

El valgo de rodilla se asocia a una rotación interna y aducción del fémur junto con una rotación interna de la tibia. Esta alineación no es la adecuada para un funcionamiento óptimo de la rodilla. La rotación interna de la tibia, crea una mayor tensión sobre el ligamento cruzado anterior, que todavía es mayor cuando la tibia rota internamente al realizar un cambio de dirección. Ante esta situación, una mujer tienen una mayor probabilidad de sufrir una lesión del cruzado anterior y del menisco interno, sobre todo si los músculos encargados en la estabilización de la rodilla no se activan en el momento requerido y con el nivel de fuerza adecuada, es decir, si no existe un adecuado control motor. No solamente puede tener lesiones a nivel de la rodilla sino también, la rotación interna de la tibia tiene como consecuencia que el apoyo del pie sea realizado en pronación originándose problemas en la fascia plantar.

Valgo de rodilla

¿Cómo podemos saber si existe un correcto funcionamiento o control motor sobre la rodilla?

Para ello existen diferentes tests o pruebas funcionales de movimiento. En Ciència Esportiva, se utilizan diferentes tests que van de menor a mayor dificultad, desde la sentadilla paralela con brazos adelante, sentadilla unipodal, aterrizaje sobre dos pies, sobre una pierna, el Tuck Test, etc; todos ellos con el objetivo de determinar en que medida el deportista tiene un control motor sobre las fuerzas de valgo que actúan sobre la rodilla. En función de los resultados, se establece el grado de control motor y se planifica un trabajo específico para su mejora. Cuando nos encontramos ante un deportista que no tiene control sobre las fuerzas de valgo, se realizará un trabajo de potenciación fundamentalmente del glúteo medio, rotoadores externos de la cadera y estabilizadores de la región lumbo-pélvica junto una enseñanza y entrenamiento de los cambios de dirección y la incorporación progresiva de ejercicios pliométricos.

Sin una valoración inicial de todos estos aspectos se producen grandes errores en el proceso de preparación física. Por ejemplo, podríamos incorporar a un deportista sin un adecuado control motor sobre la rodilla con un grupo a realizar  ejercicios pliométricos de gran impacto para mejorar la potencia del tren inferior, siendo este un ejercicio especialmente lesivo en estas circunstancias.

Por todos estos motivos, todos aspectos han de tenerse en cuenta antes de implementar cualquier programa de acondicionamiento físico.

Bibliografia

Sahrmann, S. (2005). Diagnóstico y tratamiento de las alteraciones del movimiento. Badalona: Paidotribo.

Page, P., Frank. C., Lardner, R. (2010). Assessment and treatment of muscle imbalance. The Janda Approach. Leeds: Human Kinetics.

Clark, M., Lucett, S. (2011). NAM´S Essentials of corrective exercise training. Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins.

Kelvin, B. (2011). Movement dynamics psyhical competence assessment manual: UK: Movement Dynamics.

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